ESENCIAS ÁUREAS

Publicado en Esencias Florales

Este artículo fue facilitado por el naturópata, Investigador y Elaborador Floral Pedro López Clemente, a quien agradezco su colaboración.

En la Edad Media se pensaba que el oro tratado y convertido, según un proceso especial, adquiría cualidades energéticas, capaces de liberar poder curativo. Poder éste que tradicionalmente se suponía era el rey, el elixir de la larga vida, con capacidad de curar todas las enfermedades del cuerpo, el alma y el espíritu.
Paracelso lo usaba como la "Panacea Universal". Hoy día, a través del conocimiento de la nueva física y la investigación de la medicina vibracional, se va redescubriendo esta cualidad "áurica", tan altamente estimada en la antigüedad.
La Tradición Alquímica consideraba que, al ser metal noble por excelencia, su energía vibracional/áurea, es capaz de ennoblecer aspectos de la "Psique" mancillados por la personalidad, devolviéndole su estado "Dorado".
Claro está, que no se trata de un oro metálico y de una acción o cualidad de orden físico, sino vibracional.
Las Esencias Áureas son un novísimo sistema de remedios vibracionales, que si bien pudiera relacionarse con las esencias florales convencionales, se diferencian notoriamente por su rango y direccionalidad energética. Dicha diferencia tiene su origen, fundamentalmente, en los procesos de elaboración, ya que en ellos se sintetizan tanto protocolos florales convencionales, como viejos y olvidados conocimientos espagíricos. Estos últimos les confieren resonancia o vibración "áurea".
El porqué de estas novedosas esencias, tiene mucho que ver con la búsqueda de un nuevo "techo" en la "cura" del ser humano, tanto de los desequilibrios conocidos, como de desequilibrios ignorados relacionados con la "amnesia primordial" del hombre.
Como fruto de esta síntesis de elaboración y de esta nueva resonancia, se obtiene una acción más directa y eficaz, pero a la vez múltiple, que posibilita una amplísima utilización con un número reducido de elementos. Son extraordinariamente eficaces en liberar y aliviar, al tiempo y sin alternancias, los bloqueos emocionales y la somatización de dichos bloqueos.
La acción más directa se debe a la estimulación precisa del rango de frecuencias de determinadas "llaves energéticas" que están "dormidas", en cuanto a su potencial, en la inmensa mayoría de los seres humanos. Dichas llaves son la pineal y el timo. A través de la referida estimulación, se posibilita la entrada de otro "mundo energético", que a su vez se traduce en una importante reducción de la incertidumbre y en una más "lúcida" y rápida capacidad de apreciación de sí y del entorno; incrementando, con ello, la prioridad de lo esencial frente a lo existencial, y haciendo posible la asunción de los defectos psicológicos de la personalidad y la posibilidad de cambios internos reales (evolución vibratoria celular).
Normalmente, los cambios transcendentes son tan escasos, que al hombre ordinario se le antoja excepcional todo aquel que ha logrado erradicar de sí, la incertidumbre y la amnesia primordial. La mayoría de las "transformaciones" no suelen pasar de cambio de pensamiento, de puntos de vista, de ilusiones transitorias que cíclicamente caen, o en el mejor de los casos, la consecución de mayor sosiego por cese de "luchas" existenciales. Pero a pesar del cumplimiento "literal" de "instrucciones transcendentes", la amnesia nunca suele desaparecer y la incertidumbre acompaña al hombre de por vida.
La clave de la dificultad para un cambio trascendente, está en las células, o para ser más exactos, en la información psíquica de las células o "información mental celular". Dicha información (en gran medida, adquirida por vía genética), "nutre" las áreas cerebrales, determinando la tendencia mental y el techo de lucidez. Esta nutrición es posible al estar la pineal fuera del rango de frecuencias que atraerían la memoria de uno mismo y no haber, por lo tanto, otra referencia mental. Este "psiquismo celular nutridor" es una amalgama de diversos y dispares "paquetes psíquicos" de los ancestros próximos, superpuestos y "mezclados" con la información esencial. Dicho de otro modo, la "mente celular" está constituida por información “propia” (genuina) y “ajena” (psiquismo familiar). Dicha “mezcla” limita el techo de lucidez, pues imposibilita la sutilización de la pineal y es el germen de conflictividad interna y tendencia endémica al desequilibrio.
Es por esto que aunque los individuos, frecuentemente, creen cambiar, se ven abocados a repeticiones de acontecimientos, aprendizajes o experiencias de vida. Nada cambia "realmente" en la consciencia, si no hay acciones cotidianas conducentes a una verdadera transmutación en la información celular. Acciones relacionadas con la sinceridad, la sencillez, y la reducción de la "importancia personal".
Las Esencias Áureas están divididas en tres grupos de 11 remedios cada uno. Dichos grupos pueden usarse coordinada o separadamente, puesto que cada uno de ellos es un sistema completo.
Los tres grupos tienen la misma direccionalidad (cambio de frecuencias) pero a tres niveles o rangos, por entender tres realidades o mundos energéticos diferenciados en el hombre. Por lo tanto, la utilización de un sistema u otro dependerá de la situación de partida del sujeto en cuanto a la capacidad de asunción interna de sí y de la evaluación de sus desequilibrios fundamentales.
El primer grupo se denomina "Flores del Alba" y va dirigido minimizar la nutrición de la información celular ajena, información que hace predominar a la "conciencia biológica" sobre la "conciencia esencial" y refuerza los defectos psicológicos.
El trabajo principal de este grupo floral es sobre la información psíquica celular transmitida generacionalmente; así como sobre bloqueos de la información celular adquiridos por incoherencias de vida.
Este grupo es el más parecido por constitución energética a los sistemas de esencias florales convencionales ya que tiene más proporción de información floral que "áurea". Su uso igualmente es muy sencillo, con el añadido de poderse manejar cualquier situación, con máxima eficacia y solo 11 elementos. En su utilización suele haber apreciaciones subjetivas de desaparición de la incertidumbre, la angustia y el "vacío" interior, todo lo cual aproxima a la posibilidad de sinceridad real y corrección de tendencias desequilibrantes.
El segundo grupo se denomina "Damas Áureas" por tener como base floral a la Epiphyllum oxypetalum conocida como Dama de Noche.
Su acción energo-vibracional es primordialmente mental, pues ayuda en el alineamiento energético y de cualidad resonadora de las áreas cerebrales y en la erradicación de los defectos psicológicos. Dichos defectos están íntimamente asociados a "alteraciones emocionales capitales" (desviaciones de la cabeza => pecados capitales) sustentados por la búsqueda de singularidad y posibilitan tanto la inercia de desvío constante de las metas de autoconocimiento, como la constante perdida de energía fina, lo que conlleva densificación de la conciencia y parasitación mental por parte de niveles mentales ajenos (inconsciente colectivo, etc.) que se nutren de la referida pérdida e inducen direccionalidad eidética (mundo de la ideas) tendente a necesitar más de la "importancia personal". Estas esencias trabajan sobre nueve defectos de apreciación fundamentales. Son defectos energéticos, si bien pueden relacionarse con conceptos como ira, soberbia, lujuria, etc. Defectos ellos, sustentados por la necesidad de "importancia personal" o imagen propia. En la medida en que disminuye la referida necesidad, aumenta la activación pineal correcta y con ello la posibilidad de salir del circulo vicioso activado desde la "mente/mentira celular" y la mente ordinaria. Convendría valorar muy mucho este grupo de remedios, teniendo en cuenta, que en la mayoría de los desequilibrios y enfermedades juegan un papel muy importante los referidos “defectos psicológicos”.
Están dirigidas a "conectar" y armonizar el nivel mental y el emocional (cabeza y corazón).
Si bien las flores del Alba posibilitan grandes alivios en la "cura ordinaria" al reducir la "presión celular", y con ello la conflictividad básica, el "caballo de batalla" fundamental, son las Damas, pues a partir de la apreciación de los defectos psicológicos comienza la posibilidad de desligarse de la "macromente colectiva", y por tanto de mayor independencia de criterio, y con ello mayor posibilidad de verdadero cambio de dirección y verdadera "gran cura". Esto es, el proceso real de "Metanoia" o "cambio de mente".
El tercer grupo son las "Rosas de Percival". La base floral de este grupo son 11 rosas y su vibración áurea tiene mayor relieve. El fin de este grupo es potenciar las informaciones genuinas (originales) instaladas en la resonancia sanguínea y unificar la resonancia de las áreas cardiacas y el timo, para armonizarlas con los niveles celular y mental.
La llave para que la "rosa que duerme en el pecho" florezca, es el timo y cuando éste vierte su "nueva fragancia" a la sangre, ésta se vuelve "regia" y "cambia de color" (transmutaciones energéticas del hidrógeno) y es entonces cuando ella recibe la luz directa del "ojo sano" (epífisis) y puede transmutar las células y fusionar las siete áreas cerebrales (Menorah).
Los dos primeros grupos (Alba, Damas) son de un facilísimo manejo, caracterizándose por tener las mismas bondades de inocuidad de las esencias florales, incluso con menor posibilidad de "crisis curativas" y con excepcionales resultados en cualquier tipo de desequilibrio o dolencia por agudo que sea. Las Rosas son igualmente bondadosas en su manejo, pero es conveniente una mínima instrucción para su mayor eficacia. En la aplicación de las Rosas es importante que el individuo tenga sincera y honesta necesidad interior de cambio.
Las Flores Áureas no tienen acción o efecto fisiológico alguno, y todas las acciones referidas anteriormente son de cambios frecuenciales o vibracionales sin ninguna consecuencia biológica y si vibracional en cuanto a cambio de consciencia o apreciación.
Aunque por lo expuesto, podrían parecer de uso restringido a trabajo personal, no es así, ya que son extraordinariamente valiosas en terapéutica convencional, pues como reitera el Dr. Bach, la enfermedad se da como resultado del alejamiento entre alma y personalidad.
En todo caso, el conocimiento de estas flores es muy extenso, novedoso y difícil de resumir en un texto tan reducido, por lo que se procurará darle amplitud en el futuro.
Si tienen oportunidad pruébenlas, ellas son la práctica viva de este mensaje y mejores emisarias que este mensajero.
Pedro López Clemente
Naturópata, Investigador y Elaborador Floral


Las Flores del Alba son la resultante de fusionar y sintetizar dos protocolos de elaboración y procesamiento; uno de origen floral convencional y otro de origen floral espagírico.
El fruto de esta síntesis es una acción más directa, eficaz y múltiple, que posibilita una amplísima utilización con un número reducido de elementos.
Van más allá del frecuente “techo” de las esencias florales debido a que su acción no se circunscribe a la armonización del campo electromagnético y su incidencia emocional, sino que actúan, vibracionalmente, a través de resonancias maestras de diversas “llaves” energéticas, como por ejemplo, la pineal. Acentuando con ello la apreciación del desacuerdo o alejamiento real entre mundo interno y externo, entre alma y personalidad, e incrementando la capacidad de aliviar y resolver más profundamente las consecuencias energéticas de dicho alejamiento. Dicho de otro modo, las Flores del Alba transmiten frecuencias “Aureas” que posibilitan, al activar la resonancia real de alguna de estas llaves, la entrada de otro rango de apreciación, que a su vez se traduce en una importante reducción de la incertidumbre. Lo que conlleva, una mayor y más rápida capacidad de conexión del “sí mismo esencial” y la asunción de la incoherencia energética y vital de la “información psico/celular” relacionada con la personalidad.
La clave de la dificultad para un cambio trascendente, está en las células, o para ser más exactos, en la información psíquica de las células o “información magnético/celular”. Dicha información, ignorada por la personalidad, y en gran medida adquirida (genética y educacionalmente), ocasiona, vía nutrición del nivel mental intelectual, que el “psiquismo ordinario” crezca en desorientación, miedo y ficción, alentando la formación de una personalidad en alejamiento esencial. Esta tendencia no se interrumpe, salvo que haya una toma de conciencia del problema y se dé el famoso “cambio de perspectiva” al que alude E. Bach. Más este “cambio”, es muy complicado debido a la “presión celular” de miedo e incertidumbre sobre las áreas cerebrales y por tanto, sobre el “techo” de lucidez de la personalidad. Lo que da primacía a la “conciencia biológica” (instinto de conservación, búsqueda de satisfacciones), sobre la “conciencia trascendente”. Y es aquí, donde las Flores del Alba pueden ser de una ayuda valiosísima, ya que posibilitan una mayor capacidad de sinceridad, honestidad y tranquilidad internas, por su acción limitadora de la nutrición psico-celular.
Aunque por lo expuesto, podrían parecer de uso restringido a trabajo personal, es todo lo contrario. Ya que son extraordinariamente valiosas en terapéutica floral convencional, pues como manifiesta reiteradamente el Dr. Bach, la enfermedad se da como resultado del alejamiento entre alma y personalidad.
La información que a continuación sigue está identificada con un número y el nombre de la flor. En dicha información y dado lo particular de estas esencias, hay matices energéticamente distintos respecto a una elaboración floral convencional.
Las Flores del Alba, como todas las esencias florales, gozan de las mismas "bondades" de inocuidad y carencia de efectos secundarios fisiológicos. Igualmente, no sustituyen ninguna terapia médica convencional, sino que, en todo caso, pueden complementarla.
La división en tres grupos de las Esencias Áureas se debe a la diferenciación también a tres niveles de la “cura” o sanación.
Las Flores del Alba van dirigidas a la recuperación y el reequilibrio de lo que se entiende como estado “normal” del individuo. haciendo posible la apreciación de otros niveles de equilibrio por conquistar
Las Damas Áureas son esencias de catarsis o auto-conocimiento que posibilitan la entrada en el umbral de la “gran cura” y los procesos de cambio de mente o Metanoia.
Las Rosas Áureas favorecen la entrada en otro orden energético o evolutivo, una vez que se tiene un mínimo equilibrio y capacidad de aceptación de uno mismo.